Mascarilla para limpiar la cara

Mascarilla para limpiar la cara

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  BellezaCosmética  

En el mundo de la dermocosmética, las mascarillas están a la orden del día. El cuidado de la piel es uno de los temas que más nos conciernen y, ciertamente, poco sabemos sobre este. Desde Flor de Mayo te traemos una gran selección de mascarillas faciales que puedes utilizar, pero además, queremos ayudarte a escoger la más adecuada según tu tipo de piel e indicarte la forma correcta de aplicártela.

¿Cómo elegir una buena mascarilla para limpiar la cara?

La limpieza facial es tan imprescindible como la hidratación. Una correcta limpieza de cutis sirve para: eliminar las impurezas y células muertas, regular la secreción de grasa en la cara, retardar el envejecimiento y la aparición de arrugas, también ayuda a remover los puntos negros y por ello, la piel lucirá más luminosa y tersa.

Sabemos a ciencia cierta que las mascarillas son el aliado perfecto para una correcta limpieza facial. Se trata de un producto cosmético que nutre, purifica, hidrata e ilumina el rostro. Es una de las mejores formas para hidratar el rostro, ya que sus principios activos penetran en las capas más profundas de la piel. En pocas palabras, podríamos decir que llenan de energía nuestra dermis y aportan el oxígeno que necesita el cutis.

Ahora bien, a la hora de elegir la mascarilla las opciones son infinitas. Lo cierto es que existen mascarillas de muchísimos tipos, y la elección correcta dependerá de los resultados que estemos buscando.

En el caso de que tu piel sea seca, entonces la mejor opción será una mascarilla en crema. Son las más populares y las más fáciles de usar. Están diseñadas para incrementar la renovación celular y le aportarán a tu piel la luminosidad que necesita.

Si, por el contrario, tu piel es mixta o grasa, la más indicada es una mascarilla purificante. Es mejor optar por mascarillas en gel que las cremosas, puesto que necesitas regular el exceso de sebo y evitar la aparición de acné y puntos negros.

Recuerda que, a su vez, las mascarillas pueden clasificarse en hidratantes, exfoliantes, purificantes, nutritivas, tensoras o calmantes. Como era de esperar, las mascarillas hidratantes y nutritivas son las más adecuadas para las pieles  muy secas. Aportan luminosidad, nutrición y suelen contener componentes para una mayor acción. Por otro lado, las exfoliantes nos ayudan a eliminar células muertas, limpian los poros y absorben por completo la suciedad facial. Si te encuentras entre las que deben usar este tipo, podrías probar nuestra mascarilla facial efecto Detox, ideal para eliminar estas impurezas de la piel. Por último, encontramos las purificantes y las tensoras. Las primeras son las mejores para las pieles sensibles, de hecho, son capaces incluso de controlar la dermis, entre estas encontrarás nuestra mascarilla facial antioxidante. Y las segundas son para pieles con claros signos de pérdida de elasticidad y firmeza.

mascarillas ideales para la cara 

Pero lo más importante es conocer nuestro tipo de piel y a partir de ahí, escoger la mascarilla más adecuada. La razón es simple, si escogemos una que no es apta, podemos desequilibrarla. En el caso de que no sepas a ciencia cierta el tipo de piel que tienes, lo mejor es consultar a un profesional, un dermatólogo, para qué te guíen y así, de esta manera, asegurarte de obtener un buen resultado.

¿Cómo utilizar correctamente la mascarilla para limpiar la cara?

resultado de piel tras una mascarilla facial 

Sabiendo el tipo de  que hemos comprado, es hora de aplicarla. No es difícil, pero si requiere tiempo.

A la hora de aplicar las mascarillas faciales debes seguir una serie de pasos (descúbrelos) como si de un ritual se tratara. Y es muy importante, cumplirlos todos para asegurarnos de que nuestro producto actuará correctamente.

  • En primer lugar, antes de la aplicación, es imprescindible asegurarse de que la piel se encuentre completamente limpia y exfoliada. Para ello, podemos usar nuestro limpiador habitual, así nos cercioramos de que no queden rastros de maquillaje ni de cremas anteriores.
  • A continuación, aplicamos la mascarilla suavemente en las yemas de los dedos y la esparcimos dando pequeños toques en nuestro rostro. El tiempo de aplicación dependerá del tipo de cada una, pero de forma genérica, podríamos afirmar que son unos 20 minutos.
  • Una vez transcurrido este tiempo, retiramos el producto, poco a poco. Para ello, podemos hacer uso de un algodón o una toalla suave. Y después aclaramos con abundante agua tibia.

Lo más recomendable es que en el último paso apliquemos nuestra crema facial de confianza. Recuerda que las mascarillas faciales son ideales para el cuidado de tu piel, pero nunca debes hacer uso de estas más de dos veces por semana. Eso sí, una vez encuentres la ideal, ¡no podrás vivir sin ella!

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